UNA EXPERIENCIA DE MANEJO SUPERIOR.

¿Alguna vez has pensado en la forma en que te hace sentir tu auto? ¿Te hace sentir algo? ¿O es sólo un trozo de metal? ¿Es simplemente un medio para llegar de A a B? Creemos que un auto debe despertar emociones. Debe hacer que tu corazón acelere incluso antes de ponerte al volante. Este es nuestro mantra: fabricar autos que hagan que la conducción importe.

Es por eso que diseñamos cada Mazda para inspirar, emocionar y, sobre todo, para alegrar a la gente. Esta filosofía guía todo lo que hacemos. Desde la tecnología, hasta el diseño y la seguridad. A nuestros vehículos los construyen artesanos perspicaces e ingenieros obsesionados con los detalles que desean elevar tu estilo de vida cada vez que te sientas detrás del volante.

LA FUERZA DEL ESPÍRITU HUMANO

La ciudad natal de Mazda, Hiroshima, es conocida por su increíble espíritu competitivo. Como un fénix que se levanta, la gente de Hiroshima reconstruyó su ciudad amada desde los cimientos. Esta fuerza es lo que nos empuja a sobrevivir contra todas las probabilidades. Es lo que nos inspira a ser más ágiles, estratégicos y, sobre todo, creativos. Y finalmente es lo que nos llevó a producir en masa el motor rotativo y ganar las 24 Horas de Le Mans cuando nadie creyó que podíamos. Esta fuerza silenciosa es la que nos impulsa a seguir desafiando el statu quo, todos los días.

EL PODER DEL POTENCIAL HUMANO

En la base de todo lo que hacemos, yace un pensamiento muy simple: “Por seres humanos, para seres humanos”. En un mundo que intenta cada vez más quitar a los seres humanos de la imagen del manejo, nosotros los colocamos en el centro. Nuestra historia es acerca de la energía, la vida y la pasión que ponen nuestros artesanos para diseñar nuestros vehículos; y la energía, la vida y la pasión que sientes cuando los manejas. Trabajamos para movilizar tus emociones, para inspirar, elevar, energizar y enriquecer tú día a día. Cuando diseñamos un Mazda, cada detalle está pensado para que te sientas vivo.